Lo sabes tú y lo sé yo: se avecina la temporada del destape
y ya llegas tarde para la operación bikini.
Hay que empezar a asumir que esa barriguita cervecera o esas cartucheras
que has escondido estoicamente durante
el invierno van a salir a la luz irremediablemente. Y, por si fuera poco, con
las altas temperaturas que soportarás, como cada año, tu alimento base serán
los helados.
Tampoco hace falta que montes un drama, el verano es fecha
para eso: salir, tomar helados, alargar las siestas y las copas en las
terrazas.
El truco está en saber compensar los excesos que se vienen
con una alimentación equilibrada y algo de deporte. ¡Menuda panacea! ¡La chica
de la sección de gastronomía debe haber realizado una tesis para llegar a
semejante conclusión! Ya te estoy oyendo. No, pero a veces conviene recordarlo
porque por increíble que parezca, se nos olvida.
Yo entiendo que viviendo en una tierra en la que, en verano,
emana fuego del suelo de ocho de la mañana a diez de la noche (como mínimo), no
apetezca mucho salir a caminar o a correr, ni hacer ejercicio alguno. Pero eso
no impide que rentabilices las muchas horas que vas a pasar en la piscina o en
la playa y no las dediques solo a tostarte como una gamba a lo vuelta y vuelta
o a remojarte durante horas sin mover un músculo como si estuvieras en la
bañera de tu casa.
También recuerda que tienes que beber mucho líquido,