Tortitas americanas o pancakes, llámalas como quieras, pero
siempre son la estrella de todo desayuno peliculero que se precie. Aunque, en
España, solemos encontrárnoslas en los bares como postre o merienda.
A mí me da igual el momento del día, yo es verlas por
televisión y se me hace la boca agua. Y mira que yo soy muy de desayuno
andaluz, y para mí la tostada con jamón, tomate triturado y un chorrito de
aceite de oliva no se cambia por nada, pero cuando estoy tirada en el sofá
viendo una de esas películas americanas, generalmente las que emiten en las
sobremesas, y veo a esa idílica familia desayunando una torre de tortitas
bañada en sirope de arce, a mí se me abre un agujero en el estómago y empiezo a
salivar. Yo creo que, en ese instante, hasta se me baja el azúcar de puro
ansia.













