De la moda lo que te acomoda, pero hay a quién le acomoda todo. Y luego se ve cada cosa…
Según parece, desde hace unos días ya es otoño. Yo soy sevillana y aquí ese concepto no lo conocemos, aquí, con un octubre de 35º, solo tenemos verano e invierno y lo de las cuatro estaciones es para los de Despeñaperros para arriba. Pero sabemos que es otoño porque lo pone en el calendario y porque El Corte Inglés y Desigual se lo curran en estas fechas para hacérnoslo saber con sus habituales y sicodélicos vídeos. De esos que después de verlos más que ganas de comprar ropa de la nueva colección lo que te entra es epilepsia.
Claro que entre el mítico anuncio de Desigual del año pasado y el de El Corte Inglés de este año hay un abismo. En el primero las modelos bailaban en el probador, que ya me dirás tú dónde encuentras un probador donde después de colgar el bolso, la ropa que llevas y la que te quieres probar, te quede espacio como para bailar en plan diva me quiero, me amo, qué tipazo tengo, bailo como si me hubiera bebido hasta el agua de los floreros. Mientras que en el anuncio de El Corte Inglés las modelos bailan en sitios mucho más glamurosos como en escaleras y calles desiertas. Y se mueven como si fueran maniquíes oteando el horizonte buscando vete a saber qué, un muslito de pollo o un trozo de pan me supongo yo viendo las pocas curvas que tienen esas mujeres.