Sé que cuando llegan estas fechas hay dos preguntas que te
rondan en la cabeza: ¿cuánto puede aguantar el estómago de una persona sin
reventar? y ¿a quién se le pudo ocurrir la idea del dichoso amigo invisible?
Aquí entre tú y yo, ¿fastidia, eh? Todos los años igual. Ya
sea en el trabajo, en las clases de inglés, o en las de baile, en tu grupo de
amigos, o en tu familia, siempre hay un original de turno al que se le ocurre jugar
al amigo invisible y, claro, tú no puedes negarte sin quedar como un desaborido
más seco y con menos sangre que un polvorón.