viernes, 27 de febrero de 2015

CÓMO APRENDER INGLÉS EN 7 DÍAS


El inglés es la piedra en el zapato de muchos españoles. Vaya, que nos trae by the street of bitterness. Eso sí, optimistas somos un rato;  todos ponemos en nuestros currículos que tenemos un nivel de inglés medio: medio-idiota, a lo Ana Botella pero menos pretencioso.

La mayoría hemos malgastado, durante años, tres horas a la semana —primero en el colegio y después en el instituto— en soporíferas clases de inglés. Salvo honrosas excepciones, nos lo enseñaban mal. Memorizábamos infumables listas de verbos y un poco de vocabulario. No se le daba importancia a la pronunciación, como si solo fuéramos a comunicarnos por correspondencia. Luego, las pocas veces que viajamos algún amigo o el idioma universal de los gestos nos sacaron del apuro y… Lo fuimos dejando.

Ahora algunos venderíamos nuestra alma al diablo —o un riñón, los más pragmáticos— por aprender a hablar inglés rápido y sin complicarnos mucho la vida.

¡Menuda panacea! Como si eso fuera posible… ¿O acaso lo es?

En las librerías podemos encontrar montones de libros con títulos golosones del tipo «Aprende inglés con mil palabras». Aunque el libro con el título más sugerente me lo encontré hace unos días en la estantería de la casa de una amiga: «Aprende inglés en 7 días».


Sinceramente, de haberme encontrado con esta “joya” en una librería, la hubiera mirado con desprecio y le hubiera dado la chapa al primero con el que me cruzara sobre la publicidad engañosa y todas las cosas que aprendí, no en mis años de Universidad, sino un poco antes, en mi tierna edad del pavo cuando padecía insomnio y todavía no había llegado Internet a todos los hogares por lo que me vi obligada a pasar muchas madrugadas acompañada de la Teletienda.

La Teletienda es una parte de mi pasado que me ha curtido mucho. True story.

No obstante, como en esta ocasión no tenía que pagar nothing de nothing por el libro ya que mi amiga se ofreció a dejármelo, y por aquello de la atracción irresistible que ofrece todo aquello que it’s free, le di una tregua y me lo llevé a casa. Sin mucho convencimiento, dicho sea de paso. Ni si quiera mi amiga pudo darme una opinión del libro porque no lo había leído.



Lo primero que hice fue investigar al autor: Ramón Campayo. Confieso que no había oído antes su nombre. Por lo visto el hombre es toda una eminencia en el campo de la memorización. Es más, justo esta semana, Ramón Campayo ha batido en Madrid el récord mundial de memorización con números binarios. Por otro lado, descubrí, también, que ha publicado libros de esos con tufillo a tomadura de pelo que emana desde las solapas y que fastidia en la nariz nada más abrirlos, muy en línea, claro está, con el libro que me había prestado mi amiga. Títulos como «Aprende un idioma en 7 días» —el que sea, sí, ¡with two balls!— y «Desarrolla una mente prodigiosa», por poner un par de ejemplos. Por supuesto, en su no muy grande pero sí peculiar colección incluye el título «Aprende alemán en 7 días», ya que en una entrevista ha llegado a fardar de haber aprendido a hablar alemán en poco más de una hora, durante un vuelo. Ojiplática me quedé al leer la entrevista.

El libro, según dice en la sinopsis, que es una fuente fiabilísima para conocer el contenido de un ejemplar, es una adaptación al inglés del “renovador método” de Ramón Campayo para aprender un idioma. Ojeándolo pude ver que lo que ofrecía eran unas tablas para memorizar una importante cantidad de palabras usando reglas nemotécnicas.

He de reconocer que soy muy fan de las reglas nemotécnicas desde mucho antes de saber cómo se llamaban, desde mucho antes de, tan si quiera, sospechar que la forma tan aparentemente absurda que tenía yo de memorizar las cosas que sabía que iba a vomitar en un examen y olvidar para siempre era una conocida técnica para desarrollar la memoria. Por lo que, pese a la desconfianza que me generaba el autor, el método me atraía muchísimo. Entonces me dije… why not? Tampoco tenía mucho que perder. Más que mi tiempo.

Después de haber estado días intentando digerir el libro y que la digestión se me haya hecho de lo más pesada, puedo concluir afirmando que el libro es una alternativa más o menos buena para quién no tiene ninguna base de inglés, pero para quién tiene unas mínimas nociones yo lo retitularía como «Desaprender inglés en 7 días».

El libro de Ramón Campayo resulta confuso en cuanto a las ideas que da sobre la pronunciación de las palabras. En cada tabla incluye una pronunciación aproximada de la palabra pero partiendo de la base de que, por ejemplo, asegura que la “y” en inglés se pronuncia como la “ll” argentina. Es la primera vez que escucho/leo eso. Y da tan pocas nociones buenas o malas sobre pronunciación que al final hay un abismo de sonidos que no se mencionan y que el lector, por fuerza, ha de inventar.

Aunque, lo que a mí más me fastidia es que las reglas nemotécnicas de Ramón Campoy no ofrecen un patrón claro. Me explico. Las tablas incluyen cuatro columnas: la palabra en inglés, la pronunciación aproximada, la traducción en español y la frase para memorizar la palabra en inglés. El problema está en que a la hora de buscar la asociación de ideas con las que formar la frase a memorizar, el señor Campoy recurre, unas veces, a la pronunciación aproximada de la palabra. Y otras veces, cuando se tercia, Campoy recurre a la escritura literal de la palabra en inglés. Siendo así, al no haber un patrón claro, es fácil que uno se haga un lío al memorizar. Por no hablar de lo absurdas que son estas frases.
              
Es verdad que la asociación de ideas para formar la frase no tiene por qué estar basada tanto en la lógica como en la facilidad de memorización. La frase tiene que ser corta y fácil de memorizar, esa es o debería ser la idea. Y si al menos «Aprende inglés en 7 días» ofreciera eso podríamos hablar de que el libro tiene un valor. El valor de quitarte tiempo en marearte buscando frases que te ayuden a memorizar. Pero no es el caso. Cualquier persona con un poco de ingenio puede idear mejores frases que las del “renovador método” y mucho más efectivas porque si la asociación de ideas parte de nosotros, de seguro, la recordaremos con mayor facilidad que a una asociación absurda inventada por otra persona.

Por poner un ejemplo. Esta es la genial frase que se le ha ocurrido a todo un portento de la memoria —si es que el libro lo ha escrito realmente Ramón Campoy— para que memoricemos la palabra “worse”. 


A ver quién es el portento que encuentra el sentido en esa asociación de ideas y, lo más importante, si ha recurrido a la asociación en cuanto a la palabra escrita o a su pronunciación. Estoy convencida de que hasta a Ana Botella le chirriaría escuchar a alguien que pronuncia “peor” en inglés como “vos” en argentino. Y este es solo uno de los muchos atentados a esta lengua germana que se pueden encontrar en un libro que, paradójicamente, ha sido todo un éxito en ventas.

Esos sí, el libro ofrece todo un método, no solo tablas. Of course! Un método de estudio que consiste básicamente en repasar las tablas, grabarte leyéndolas y aprender sencillas frases que si bien es verdad que son necesarias al llegar, tampoco te permiten desenvolverte más allá de los primeros pasos o un breve viaje como turista a un lugar país de habla inglesa.

Hay un detalle muy divertido en el fabuloso y novedoso método de Campoy y es que nos recomienda, para no complicarnos mucho la vida, hablar como Tarzán.
Para muestra, otro botón. He aquí un párrafo del quinto día de práctica. Día en el que se supone que el alumno ya ha de estar avanzado. 

Pero, sin lugar a dudas, lo más aberrante del libro es que no trae un solo CD de audio. Ramón Campoy pretende que aprendamos un idioma sin escuchar a ningún nativo hablarlo. Really? Are you fucking kidding me, señor Campoy?

Llegados a este punto y para no tener que cambiarle el título a mi artículo y dejarlo en «CÓMO no APRENDER INGLÉS EN 7 DÍAS», prefiero terminar con una particular aportación para aquellos que entraron a leer este artículo seducidos por el dulce néctar de un título pretencioso pero que no dejaron de leerme ni cuando empecé a despotricar sobre uno más de los tantos libros que hay para aprender inglés. Esos han de tener verdadero interés por aprender la lengua que muchos tenemos atravesada y se merecen una compensación.

He aquí lo que yo le recomendaría a alguien que quiera aprender a hablar inglés de verdad, no al estilo de Tarzán.


7 consejos para aprender inglés (en algo más de 7 días)


     1.    Vuelve a ver dibujos animados.
Probablemente nunca hayas dejado de ver dibujos animados. The Simpsons, American Dad y ese tipo de series que gustan tanto a pequeños como a mayores, sobre todo mayores. Pero ahora tendrás que empezar por algo más… light. Te recomiendo empezar por Peppa Pig, por ejemplo. Esa cerdita envidiosona y su pequeño hermano obsesionado con los dinosaurios son un buen comienzo para aprender inglés. Para eso o para empezar una extraña afición a los charcos de barro.
En este canal de youtube puedes encontrar muchos episodios subtitulados.


Si te costara entenderlos al principio siempre puedes recurrir a la cansina de Dora la Exploradora. No obstante, estoy convencida de que a poco que le eches ganas y tiempo pasarás rápido de Peppa Pig, Caillou y ese tipo de dibujos animados y podrás adentrarte en el surrealista mundo de Adventure Time.



      2. Súmate al fenómeno youtuber
Hazte fan de youtubers americanos o ingleses. Tienes muchos para elegir. Seguro que ya sigues a más de un youtuber o gameplayer español al que le dedicas no poco tiempo semanal viendo sus vídeos. Perfect. Ahora rentabiliza ese frikismo encauzándolo a youtubers de habla inglesa.
Para comenzar te recomiendo un youtuber que ha tenido el nada desdeñable detalle de subtitular sus vídeos en español: Tyler Oakley. Su gesto te facilitará mucho la labor al principio para empezar a hacer el oído. Es un chico muy particular y excéntrico que ha llegado hasta a entrevistar a Michelle Obama.


Por dejar más sugerencias… Si eres una chica de lo más chic puedes empezar a seguir a Zoella.



Aunque si te cuesta entenderla tienes a Lana/Lanita. Con un canal en inglés y otro en español, respectivamente, en el que ofrece exactamente el mismo contenido.


También puedes suscribirte o empezar a seguir a otro canal que, probablemente, ya conoces porque uno de sus vídeos se hizo viral no hace mucho. Me estoy refiriendo a JackGap


     3. Hazte fan de Jimmy Fallon
Es un consejo muy concreto pero bueno. Créeme. Te echarás unas risas y podrás ver entrevistas épicas a famosos.  Jimmy Fallon es un puto crack.  Hasta Nicole Kidman sucumbió a sus encantos.



     4. Trastea Internet.
Yes, honey. Hay muchas páginas en Internet para aprender con ejercicios, vocabulario y lecciones para aprender inglés. Y son gratis. Así que ya puedes invertir mejor el tiempo que dedicas a pasar de una página a otra y  que, ahora, al menos te sirva para aprender inglés.
«La mansión del inglés» es de las páginas más completas que encontrarás.

       5.Amigos ingleses.
Lo ideal es tener con quién practicar inglés.  Hay bares en los que se hacen quedadas para conocer a gente y practicar otros idiomas. O esa es al menos la teoría. Siempre hay quién más que un amigo busca un affair. Sin embargo, si eres tímido/a para esos menesteres, siempre puedes ver los vídeos de esta curiosa pareja —ella española y él inglés— que tiene un canal en youtube en el que enseñan inglés: Amigos Ingleses.



     6.  Traduce canciones.
Vuelve a tu época de adolescente y ponte a traducir canciones, pero esta vez no para dejar indirectas en las redes sociales, sino para continuar con tu aprendizaje. Puedes empezar por canciones de The Beatles.


Y con tiempo, con mucho tiempo y paciencia, atreverte a las letras bukowskianas y la voz carrasposa de Tom Waits.


A medio camino también puedes escuchar alguna canción con letraza motivadora. Como esta de Bruce Springsteen.


O entender por primera vez algún clásico ochentero. Estos último quizá sea contraproducente si descubres que llevas años destrozando un temazo cuando lo tarareabas envalentonado en alguna fiesta con las venas aliñadas de puro alcohol.



      7. Cómprate un libro.
Un libro que te pueda enseñar algo de gramática. Por pesado que parezca, es ineludible adquirir unas nociones de gramática  para aprender un idioma. Cómprate un libro genérico o un libro específico para preparar algún nivel concreto si te quieres presentar a un examen oficial. Pero esta vez, cómprate un libro bueno de verdad, no un engañabobos. No se aprende inglés, ni ningún otro idioma, en 7 días.     

NOTA JULIO DE 2017

Me alegra mucho ver el continuo aluvión de visitas que están recibiendo a diario esta entrada y la de Cómo prepararte el DELF. Por eso, y pese a que en los últimos tiempos he tenido algo abandonado el blog, me gustaría que en los comentarios me dejarais vuestras experiencias, cómo habéis llegado hasta aquí, si os han servido o no estos consejos y si os apetecerían que publicara otras entradas explicando, por ejemplo, cómo preparar los examenes PET y FIRST DE CAMBRIDGE.


2 comentarios:

  1. Me ha gustado el artículo, claro, conciso y con muchos ejemplos para aprender inglés de forma rápida justo lo que estaba buscando, gracias por compartir

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  2. Unas formas sencilla y muy divertidas de aprender inglés ya que al final aprender mientras nos divertimos es de las maneras más optimas de hacerlo, me las apunto

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